Incoherencia e Incredulidad
Dos conceptos de peso en la pandemia Covid-19

 

 

 Imagen de la película A ciegas

A medida que han ido pasando los meses de la pandemia, hemos incluido en el leguaje habitual la expresión “la nueva normalidad”, que no coincidía con la realidad que vivíamos. Y, por el contrario,  hemos excluido los conceptos Incoherencia e Incredulidad de la realidad que vivimos.

Sí se habla de responsabilidad. Sería más fácil actuar con responsabilidad si estuviera ligada a la coherencia. Por ejemplo cuando desde la televisión se pedía ir con mascarilla las mismas personas que lo pedían no la llevaban o cuando se pedía dos metros de distancia,  las imágenes que veíamos no cumplían esa norma, y sabemos por la Psicología, que el lenguaje no verbal prima sobre el lenguaje verbal. Hemos escuchado la petición de responsabilidad al mismo tiempo que veíamos imágenes contrarias, que el cerebro ha ido acumulando y aprendiendo de forma consciente e inconsciente. Sería más constructivo y eficaz si viésemos y escuchásemos modelos de conducta responsables.

Sí se habla de relajación. Se afirma que con el verano y las vacaciones las personas se han relajado  ante el peligro del virus y en la puesta en práctica del protocolo. Sería más fácil no relajarse si el protocolo de conductas de cada persona estuviera ligado a creerse la seriedad del problema y a creerse que su vida y la de otras personas depende de su conducta. Sería más fácil creer si el Covid 19 tuviera el tamaño de un dinosaurio con un aspecto terrible, pero es minúsculo e invisible a nuestros ojos. La combinación “peligro & invisible” la hemos visto en el cine. En esas películas vemos dos tipos de personajes: los “relajados” que piensan “si no lo veo no existe” y no prestan atención al peligro y los que están atentos y creen en el grave peligro que les amenaza, creen en sí mismos y en sus capacidades para enfrentarse y creen en la importancia que tiene su conducta para salvar su vida y la de los demás. Sería más constructivo y eficaz si viésemos y escuchásemos modelos de conducta adaptados al peligro. Aprenderemos mejor qué tenemos que hacer.


¿Qué importancia psicológica tienen estos conceptos en las persona? Ni en los informativos, ni en la gente, ni en nosotros, escuchamos las palabras incoherencia e incredulidad. ¿Se nos han olvidado? ¿Nos hemos tapado ojos, oídos y boca para no ver, ni escuchar, ni pronunciar ese tipo de conductas de nuestro entorno o incluso de nosotros mismos? Pero la realidad es que vivimos situaciones con esas características todos los días y eso tiene unas consecuencias psicológicas, emocionales, físicas y sociales. La incoherencia, por su falta de conexión o relación entre lo que se dice y lo que se hace, por su falta de actitud lógica y consecuente, lleva a confusión, y puede provocar emociones de rabia, miedo o tristeza.  La incredulidad es la repugnancia o dificultad en creer en algo: nos cuesta creer lo que no perciben nuestros sentidos  y una respuesta psicológica es la negación, negarse a sí mismo que ha ocurrido algo, en este caso la gravedad de la pandemia y la pérdida de la normalidad que conocíamos. Es un mecanismo autodefensivo que puede durar meses y nos dificulta, e incluso impide, que nos preguntemos ¿Qué está ocurriendo? ¿Por qué? ¿Qué tengo que cambiar? ¿Qué tengo que hacer y cómo para frenar el problema?


Transmitir coherencia y credibilidad nos ayudará psicológicamente a todos. Y a salvar vidas.

 
Lecina Fernández
Psicóloga especialista en Psicología Clínica